Visiones de la creación reúne los dos grandes murales de la cosmología wixárika resguardados por la UdeG

La muestra en el MUSA invita a recorrer esta cosmovisión a través de dos obras monumentales que, de manera inédita, se exhiben de forma conjunta.

El pasado jueves 9 de julio, la Universidad de Guadalajara inauguró la exposición Niérika, Visiones de la creación. José y Fidencio Benítez, una propuesta que acerca al público a la espiritualidad del pueblo wixárika mediante dos murales monumentales elaborados con estambre y cera sobre madera. La exhibición permanecerá abierta del 10 de julio al 18 de octubre en la Sala 7 del MUSA, Museo de las Artes.
La ceremonia inaugural comenzó con la danza tradicional del bastón de mando, símbolo que portan las autoridades wixaritari. Esta representación, realizada con profundo respeto, evocó una expresión cultural que habitualmente acompaña los actos sociales dentro de las comunidades, marcando el inicio de un recorrido por la memoria y los conocimientos ancestrales de esta cultura.
El proyecto es resultado de la colaboración entre el MUSA, la Coordinación de Extensión y Acción Social (CEAS), la Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas (UACI), el Centro Universitario del Norte (CUNorte) y el Centro Universitario de Tlajomulco (CUTlajomulco), con el propósito de acercar a la sociedad este valioso legado y generar espacios de diálogo entre las distintas formas de comprender el mundo.
Durante la apertura, el director del MUSA, Moisés Vizcarra Schiaffino, destacó que la exhibición es fruto de la suma de esfuerzos entre diversas dependencias universitarias. Reconoció la gestión del titular de la CEAS, Mtro. Uriel Nuño Gutiérrez, como principal impulsor de la iniciativa, agradeció la confianza depositada por el artista Fidencio Benítez Rivera y subrayó el compromiso institucional por compartir uno de los acervos culturales más significativos de la Universidad.

 

Una trilogía que nació de una visión
Durante su intervención, el Mtro. Uriel Nuño recordó que el artista wixárika José Benítez Sánchez, Yucauye Kukame (Caminante Silencioso), comenzó su producción artística tras realizar peregrinaciones a los sitios sagrados cardinales de su cultura en México. Fue entonces cuando sus ancestros le revelaron que estaba preparado para transmitir ese conocimiento al mundo a través del arte.
De esa experiencia surgió la idea de plasmar el origen del universo en una trilogía de murales, integrada por tres conjuntos de 21 tablas cada uno. El primero fue La semilla del mundo, actualmente resguardado por el Gobierno del Estado de Jalisco, e instalado en la estación Juárez del Tren Eléctrico Urbano de Guadalajara. Posteriormente inició La creación del mundo, proyecto que quedó inconcluso tras su fallecimiento en 2009, cuando únicamente había terminado nueve piezas.
José Benítez (1938-2009), originario de San Pablito, Nayarit, fue uno de los mayores exponentes del arte wixárika contemporáneo. Desde niño inició su formación como marakame y convirtió la tradición oral de su pueblo en complejas narraciones visuales. Su obra le valió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2003 y lo consolidó como un referente artístico en el país.

 

La continuidad de un legado familiar
El Mtro. Uriel Nuño relató que, años después y durante su gestión en CUNorte, localizó una pieza realizada por Fidencio Benítez Rivera, hijo de José Benítez. Este hallazgo fortuito permitió contactar al creador e impulsar la continuidad del proyecto iniciado por su padre.
Fidencio, Irɨtemay (Flecha Joven), nació en Mesa del Tirador, Jalisco, en 1976. Desde los 12 años aprendió el oficio de los niérikas y mantiene vigentes las peregrinaciones rituales para conservar viva la herencia espiritual de su comunidad.
Tras este encuentro, Fidencio restauró las nueve tablas elaboradas por su padre y creó las 12 restantes para concluir, en el 2023, La creación del mundo. Ese mismo año, con el respaldo de la Universidad de Guadalajara, se le propuso realizar el tercer gran proyecto concebido por José Benítez: El cuerpo del mundo, mural que hoy también enriquece el acervo artístico universitario.
Gracias a este esfuerzo de recuperación, la institución resguarda actualmente estas dos obras monumentales de la cosmología wixárika. Al respecto, Fidencio Benítez expresó que en estos niérikas no solo permanece el sello de su familia, sino también la memoria espiritual transmitida por sus ancestros.

 

Un recorrido por la creación del universo
Más allá de su valor estético, Niérika. Visiones de la creación, propone adentrarse en un sistema de conocimientos construido durante generaciones para explicar el origen de la vida, de la humanidad y la relación con la naturaleza y las fuerzas sagradas. En estas piezas convergen historia, organización comunitaria y memoria colectiva.
Los murales, integrados en su totalidad por 42 niérikas, materializan estos relatos mediante imágenes simbólicas que representan el surgimiento del cielo, la tierra, el agua, el fuego, la fauna y los parajes geográficos que estructuran sus rutas sagradas.
Como señala la guía museística, todas las culturas construyen narraciones para responder cómo surgió el cosmos. En la tradición wixárika, estas respuestas conforman una visión integral donde el conocimiento ancestral continúa ofreciendo claves para comprender la existencia actual y el entorno.

 

El niérika como puente entre mundos
En este contexto, el niérika representa un umbral donde convergen el mundo terrenal y el espiritual; un espacio de comunicación permanente entre las deidades y la comunidad.
A través de este lenguaje visual se preservan los ciclos de la naturaleza y el sentido de las peregrinaciones hacia Wirikuta, Haramara, Hauxa Manaka y Xapawiyemeta, sitios fundamentales para su identidad.
La experiencia expositiva se complementa con intervenciones gráficas realizadas por Manuel Güitrón, Erick Cuevas y Manuel García, de Estudio Independencia, quienes transformaron muros y pisos de la sala con símbolos inspirados en estos territorios sagrados.
Estas composiciones convierten el recorrido en una vivencia inmersiva que transita entre el mito y la realidad. Al reunirse ambos murales en un mismo espacio por primera vez, el público tiene la oportunidad única de apreciar de forma integral una de las narraciones visuales más importantes de México.
Con Niérika. Visiones de la creación, la Universidad de Guadalajara reafirma su compromiso con la preservación, difusión y reconocimiento del patrimonio cultural de los pueblos originarios. A través de esta colaboración, la institución fortalece su labor de visibilizar otras formas de conocimiento y de propiciar el diálogo entre culturas, reconociendo que las cosmovisiones indígenas constituyen un patrimonio vivo que enriquece a toda la sociedad.
 

 

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Guadalajara, Jalisco. 14 de Julio de 2026.
Texto: Melissa Ordoñez.
Fotografías: Adriana Joaquin y David Gutiérrez.